Navidad…
Época en que muchas familias se reúnen para la cena, celebrando con alegría y abundancia, intercambiando regalos, cantando y… olvidando el verdadero motivo por el que celebramos la Navidad.
«Dará a luz un hijo y deberás ponerle por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Mateo 1:21
Podemos notar que las personas normalmente tienden a imaginar a Jesús en 2 lugares:
Como un niño, en el pesebre, y en la cruz.
Pero ¿sigue siendo un niño? ¿Sigue clavado en aquella cruz? ¡Claro que no! El niño Jesús creció y cumplió su propósito. Fue a la cruz, nos perdonó, murió ¡y resucitó! ¡Aleluya!
Que en esta fecha tan especial podamos meditar sobre lo que hicimos este año y reflexionar sobre cómo podemos dedicarnos aún más a cumplir el propósito para el que fuimos creados.
Inicio este proyecto misionero, que el Espíritu Santo ya había puesto en mi corazón hace bastante tiempo, con gran alegría y con la certeza de que, al rescatar a más personas para Cristo, mostrándoles cuán grande es Su amor y enseñándoles también lo importantes que somos todos para Él, creceremos fuertes en la fe y la unión.
¡Que Dios te bendiga gloriosamente y que tengas una Feliz Navidad!
«Él nos amó no porque fuéramos dignos de amor, sino porque Él es amor». CS Lewis